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Comunicaciones del 51º Congreso Neumosur

EL PAPEL DE LA GASOMETRÍA CENTRAL EN LA EVALUACIÓN DE DONANTES PULMONARES CON CRITERIOS EXTENDIDOS.

Autores

B. Cantador Huertos, P. Childers Canduela, N. Moreira Lorenzo, FJ. González García, L. Hoyos Mejía, A. Alvarez Kindelán

Introducción

La evaluación de los donantes pulmonares incluye la valoración radiológica, macroscópica, broncoscópica y gasométrica. El criterio más cuantificable continúa siendo, desde hace más de 30 años, el índice de oxigenación (PaFi), medido generalmente mediante gasometría arterial periférica radial (p-PaFi). Una p-PaFi > 300 mmHg permanece como el valor clásico en la aceptación de donantes pulmonares, si bien actualmente, cuando la PaFi oscila entre 200 y 300, se recomienda una evaluación mediante perfusión exvivo. En los casos con un deterioro gasométrico importante objetivado mediante disminución de la PaFi, es necesario realizar gasometrías centrales a nivel de las venas pulmonares (c-PaFi). Nuestro objetivo es analizar los resultados a corto plazo de los trasplantes pulmonares procedentes de donantes con una p-PaFi < 300 mmHg pero con una c-PaFi > 300 mmHg para estimar cuántos de estos, descartados según criterios clásicos, podrían realmente ser donantes válidos.

 

 

Metodología

Estudio prospectivo multicéntrico en el que se analizan 124 donantes pulmonares consecutivos durante un año. En todos ellos se han realizado gasometrías simultáneas periférica y central durante la evaluación por el equipo extractor. Los donantes han sido clasificados en dos grupos: óptimos (p-PaFi superior a 300 mmHg) y extendidos (p-PaFi < 300 mmHg pero c-PaFi > 300 mmHg). Se han comparado los resultados a corto plazo mediante la incidencia de disfunción primaria del injerto (DPI) y la supervivencia en los primeros 30 días y se ha estimado el porcentaje de donantes potencialmente válidos que habrían sido descartados siguiendo los criterios clásicos.

Resultados

Se han valorado 106 donantes bipulmonares y 18 unipulmonares. 29 de ellos eran donantes extendidos (23%) y 95 donantes óptimos (77%). En los donantes extendidos la p-PaFi fue 234±51 mmHg y la c-PaFi 439±76 mmHg (gap PaFi 205±82 mmHg) (p<0.001). En el grupo control, la p-PaFi fue 435±8 mmHg y la c-PaFi 487±103 mmHg (gap PaFi 51±80 mmHg) (p=ns). No hubo diferencias significativas en términos de necesidad de ventilación mecánica, DPI ni supervivencia en el grupo de donantes extendidos.

Conclusiones

Una p-PaFi inferior a 300 mmHg no debería ser considerada, per se, criterio para descartar un potencial donante. Los donantes unipulmonares deben ser valorados mediante gasometría central. Los donantes bipulmonares con una p-PaFi superior a 215 mmHg deben ser valorados con una gasometría central. Con esta estrategia, el pool de donantes podría aumentar un 23%. 

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