
Autores
M. Fajardo Lopez, C. Marín Espín, M. Sanclemente Mahecha, A. Muñoz Lajara, L. Alemany Frances, J. Ferrer Cañavate, M.J. Corcoles Valenciano
Introducción
El quilotórax es líquido linfático en la cavidad pleural, causado por lesión, malformación u obstrucción del conducto torácico. Presenta un aspecto lechoso, y se diagnostica por niveles de triglicéridos (>110 mg/dL). Los linfomas son la causa más frecuente atraumática.
Metodología
Estudio de cohorte retrospectivo con un analisis descriptivo. La base de datos son pacientes sometidos a toracentesis entre 2022 y 2024. De un total de 139 pacientes, 22 cumplieron con los criterios de inclusión, que consistían en niveles de triglicéridos en el líquido pleural superiores a 110 mg/dL.
Resultados
Los pacientes con quilotórax, en su mayoria se encuentran por encima de los 65 años, lo que sugiere una mayor predisposición en este grupo etario, propablemente debido a enfermedades crónicas subyacentes.
En cuanto al tratamiento, variaron según la etiología. Los pacientes con neoplasias hematológicas tuvieron que someterse a más procedimientos invasivos, como toracocentesis (un promedio de 2.5 por paciente) y drenaje pleural (90%). Un 40% necesitó cirugía, en la mayoría de los casos para manejo de la enfermedad neoplasica. Por otro lado, los pacientes con otras causas de quilotorax, como infecciones o enfermedades metabólicas, tuvieron menos intervenciones (promedio de 1.8 toracocentesis) y un 60% necesitó drenaje pleural, con tan solo un 10% de ellos precisando cirugía.
Se recurrió a la pleurodesis en algunos pacientes con quilotórax bilateral o en enfermedades como la pancreatitis y linfoproliferativas para prevenir la recurrencia. La linfografia y el octreótido no fueron utilizadas. La quimioterapia y la radioterapia se aplicaban si el quilotórax se desarrolla en el contexto de las neoplasias malignas, lo que ayuda a controlar el cáncer subyacente y la acumulación de líquido en la cavidad pleural.
Presentaron una mayor mortalidad, hasta del 40%, con una supervivencia media de 16.4 meses los pacientes con neoplasias hematológicas. En este grupo, la resolución completa del quilotórax fue tan solo del 30%. Por otro lado, los pacientes con otras etiologías tuvieron una evolución más favorable, con una tasa de mortalidad del 20% y una resolución completa del derrame en el 70% de los casos. Sin embargo, el tiempo medio de supervivencia fue de 9.7 meses, ya que algunas etiologías no neoplasicas, principalmente infecciosas, se asociaban a un fallecimiento temprano.
Conclusiones
El derrames por neoplasias hematológicas tienen un curso más complejo, con mayor tasa de intervención terapéutica y una mayor mortalidad.