
Autores
J. Vilaplana Vicedo, M. Linares Cuenca, J.J. Garrido Romero, M.E. Ruiz Carretero, G. García De Vinuesa Calvo, R. Villagómez Cerrato, L. Mateos Caballero, M. Serradilla Sánchez, I.M. García Guillo, A.M. Pérez Fernández
Introducción
El asma grave no controlada (AGNC) es aquella que permanece mal controlada pese al uso de tratamiento combinado con GCI/LABA/LAMA en dosis altas o glucocorticoides orales durante al menos 6 meses. Ante la sospecha de AGNC, se recomienda una evaluación sistemática que incluye:
-Confirmación del diagnóstico de asma y exclusión de enfermedades simuladoras
-Verificación de la adherencia terapéutica y técnica inhalatoria adecuada
-Identificación y manejo de factores de riesgo y comorbilidades
-Clasificación del fenotipo de asma para tratamiento dirigido (medición de eosinófilos, FeNO, pruebas de alergia)
El switch es el cambio de un tratamiento biológico a otro cuando no se logra el control del asma. Esto implica reevaluar el fenotipo o endotipo inflamatorio del paciente para abordar la fisiopatología específica del paciente y considerar las siguientes indicaciones para el switch:
-Falta de eficacia clínica (síntomas persistentes o exacerbaciones frecuentes)
-Selección inadecuada del biológico inicial
-Cambios en el fenotipo inflamatorio
-Mala tolerancia o efectos adversos al biológico actual
Metodología
Se realizó un análisis retrospectivo observacional de la base de datos de pacientes con AGNC seguidos en nuestra consulta monográfica desde 2018 hasta Julio de 2024. Se encontraron 138 pacientes, de los cuales 98 han iniciado tratamiento biológico para el asma. De estos se ha realizado Switch farmacológico en 24 pacientes, realizándose un total de 31 cambios de tratamiento biológico y una pauta total de 129 tratamientos. Se realizó un análisis estadístico de los resultados mediante la prueba Z-SCORE para proporciones.
Resultados
El 70,83% de los pacientes a las que se ha realizado el switch son mujeres. La edad media es de 57,45 años, la eosinofilia máxima media que han presentado es de 1164,58 cél/µL y la IgE media al inicio del seguimiento 398,35 UI/ml.
Se observó que el 24,03% de los tratamientos pautados han sido switchs, cambiándose el 37,73% de los omalizumab por otro tratamiento biológico, el 25,926% de los mepolizumab, el 18,18% de los benralizumab y el 0% de los Dupilumab y Tezepelumab.
Conclusiones
Es necesario realizar una buena filiación del fenotipo asmático o endotipo inflamatorio en cada paciente para una correcta elección individualizada del tratamiento.
Necesitamos continuar aumentando la muestra para otorgarle potencia estadística a las diferencias en la finalización y el inicio de tratamientos en los switch de los diferentes biológicos que pautamos en nuestra consulta monográfica.