
Autores
B. De Las Heras Marqués, AM. Gómez Gago, P. García Jiménez, A. Evora López, A. Saavedra Beamuz, MJ. Moyano Rodriguez, F. Hernández Escobar, C. Bayarri Lara, I. Piedra Fernández, F. Quero Valenzuela
Introducción
El empiema se define como presencia de pus y/o gérmenes en la cavidad pleural y habitualmente es de origen paraneumónico. En la fase organizativa aparecen pus franca, tabiques de fibrina y engrosamiento pleural, que impiden la reexpansión pulmonar.
El tratamiento de elección consiste en antibioterapia empírica e inserción de drenaje endotorácico. Se recomienda un drenaje de grueso calibre, que permita la aplicación de fibrinolíticos intrapleurales (FIP) a través del mismo. Un drenaje ineficaz o loculaciones residuales son indicativos de necesidad de cirugía.
La videotoracoscopia (VATS) es el abordaje de elección para limpiar y desbridar la cavidad torácica de la manera menos invasiva posible, y supone menos dolor y menor estancia hospitalaria para el paciente.
Metodología
Análisis descriptivo de los empiemas pleurales intervenidos en el periodo 2020-2024.
Resultados
Se recogen 52 casos de empiema pleural tratados mediante cirugía entre 2020 y 2024, de los cuales 44 fueron hombres y 8 mujeres. La edad media fue de 51 años.
Respecto a la etología, el empiema fue de origen paraneumónico en el 71% de los casos (37 pacientes) y de origen traumático en el 29% restante (15 pacientes). Únicamente se aisló el microorganismo causante en 16 casos, siendo gérmenes poco habituales algunos de ellos. Por orden de frecuencia, el microorganismo más veces aislado fue el estreptococo (5 casos), seguido de S. Aureus (4 casos) y Mycobacterium tuberculosis (3 casos). En dos casos se aisló Fusobacterium y hubo un caso de Veillonella y uno de Mycobacterium Intracellulare.
Todos los pacientes fueron tratados con antibioterapia de amplio espectro y drenaje pleural inicialmente. Se aplicó posteriormente FIP a 14 pacientes (27%), que resultó ineficaz, por lo que se indicó cirugía.
En todos los casos se realizó desbridamiento y puesta a plano de la cavidad. En 25 se realizó además decorticación de pleura visceral y en 2 ocasiones toracostomía. El abordaje de elección fue videotoracoscópico (43 VATS vs 9 toracotomía).
Respecto a la estancia hospitalaria, la media fue de 7.29 días. No se aprecian diferencias en cuanto a estancia entre los pacientes que recibieron FIP y los que no (7.6 vs 7.19). En cambio, si se registra un aumento leve entre los pacientes que requirieron cirugía abierta (media 8.7).
Conclusiones